Segundas oportunidades adultas
Sin promesas grandiosas: conversaciones, fechas y decisiones verificables.

Novela · Javier Adell
Un amor pendiente, un taller lleno de historias y cuatro días para descubrir que volver también puede ser una forma de empezar.
Vera regresa a Valencia con una maleta para cuatro días, un trabajo que ya no existe y una ruptura guardada en el móvil. En el taller familiar la esperan una tía que no quiere ayuda y Bruno, el hombre con quien dejó una historia sin resolver diecisiete años atrás.
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La historia
Vera Soler lleva años convirtiendo la eficacia, el trabajo y el cuidado de los demás en una armadura. Cuando pierde casi al mismo tiempo su empleo y su relación de diez años, vuelve a Valencia para ayudar durante unos días en Cobalto, el taller de cerámica de su tía Amparo.
Su plan es regresar cuanto antes a Madrid. Pero el taller acoge un proyecto escolar sobre la memoria del barrio, las decisiones de los jóvenes desordenan todas sus certezas y Bruno sigue allí. Vera tendrá que aprender que ayudar no siempre significa adelantarse a la elección ajena y que comprometerse no debería exigir desaparecer dentro de la vida de otra persona.
Cobalto es una novela contemporánea sobre segundas oportunidades, consentimiento, trabajo y la posibilidad de construir una vida imperfecta sin convertir a nadie en materia prima.
Dentro de la novela
Sin promesas grandiosas: conversaciones, fechas y decisiones verificables.
La buena intención, el consentimiento y el derecho a retirar un permiso.
Un taller de cerámica, la memoria de un barrio y una ciudad que continuó sin Vera.
Ambición, autonomía, amor y trabajo sin convertir la elección en renuncia.
Primeras líneas
Volví a Valencia con una maleta para cuatro días, un trabajo que ya no existía y la versión más educada de una ruptura guardada en el móvil.
Lo del trabajo se llamaba reestructuración. Lo de Adrián, decisión adulta. Lo de mi tía Amparo, según ella, era una fisura sin importancia en la muñeca derecha que no justificaba que yo cruzara media España como si le hubieran diagnosticado una enfermedad medieval.
Debajo de la fotografía había escrito: «No vengas». Compré el billete once minutos después.